Dique

Cada dos años y medio (o un años en algunos buques) debemos varar el barco. Los trabajos que se realizan durante este periodo resultan fundamentales para que la embarcación se conserve en buen estado. Ignorar la varada, o alargarla por más de un año, puede llevar a nefastas consecuencias que repercutan en nuestra economía, o lo que es peor, en nuestra seguridad.

La varada debe estar planificada, sabiendo de antemano los trabajos y revisiones que se han de llevar a cabo. Muchos son los trabajos que se pueden hacer cuando el barco esta en seco, pero hay cinco que no pueden faltar. Éstos son los que nos evitan deterioros importantes en el casco, en la propulsión y el gobierno, así como los que nos garantizan la estanqueidad del barco. Son tareas que no se pueden realizar nunca cuando el barco está en el agua y que debemos cumplir para no vernos obligados, en medio de la temporada en la que más usemos el barco, a volver a vararlo.

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